Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

Si quieres recibir información sobre nuestros títulos, suscríbete a nuestro boletín aquí.

  1. "'Knockemstiff' - Donald Ray Pollock (2011, Libros del Silencio)" · Tuli Márquez (tuli márquez) -
  2. 16 de Febrero de 2013
  1. Knockemstiff, de
  2. Donald Ray Pollock

Donald Ray Pollock ha aniquilado el vecino “Winesburg, Ohio” de Sherwood Anderson. El cándido y formal Winesburg… quedó reducido a cenizas con un soplo de azufre y otro de poesía. […] Ray Pollock decidió soltar al Bukowski más en forma y al Palahniuk más cruel por sus calles para que asolaran las floristerías y los salones de té y pastas.
· · ·

“Y entonces lo decimos juntos: ¡Knockemstiff!, y casi da la impresión de que significa algo. La mujer se pone en cuclillas y hace un par de fotos más“.

Donald Ray Pollock. El fenómeno asoma con el mito. Supuesto mito ahogado en pasado y sudor de fábrica: 30 años por 8 horas diarias, de la carne de vacuno a la pasta de papel. Un grado tardío de universidad y una memoria restablecida en una cadena de montaje de mala leche. La vida en la espina, como una carretera que transita por hernias y discos gastados hasta el cogote. Llegas al puente y entonces, invalidez total y una eternidad de cupones de la SS. No hay motivo para la risa, excepto si tienes el oxígeno a mano y puedes jugar con la manija. La carcajada te hace bailar los dientes supervivientes de tu último combate. Acabaste KO. Es lo último que nos queda. Hematomas y sentido del humor.

“Se oía la radio de fondo; sonaba un tema navideño rápido que solo podía comprender la gente religiosa”

Donald Ray Pollock ha aniquilado el vecino “Winesburg, Ohio” de Sherwood Anderson. El cándido y formal Winesburg… Quedó reducido a cenizas con un soplo de azufre y otro de poesía. El alma de esas dulces señoras con sombrero y secreto, mancillada por una ráfaga de esteroides caducados y otra de comida basura. Ray Pollock decidió soltar al Bukowski más en forma y al Palahniuk más cruel por sus calles para que asolaran las floristerías y los salones de té y pastas. Coincidió con el descalabro una sequía pertinaz, luego una tormenta tropical y otra seca y eléctrica, y remató la típica plaga de serpientes. Sobrevivieron al desastre la gasolinera, la fábrica y el bar.

 “Por encima de nosotros, el cielo negro lentamente se convertía en un mar de cera gris” Entonces, vidas como naufragios entre dos lomas de mala suerte. La hondonada en medio como la parte débil que va a llevarse su merecido. Despatarrada y con el sexo abierto al sol. Detrás de una montaña de desperdicios, alguien se acaba de subir los pantalones. En la trasera de un coche, una pareja se cubre la mirada del aliento sucio de la mañana. Nadie se cree más listo que el vecino, todos se prueban, a ver qué sacan del trato que anden cotejando, sea hombre, mujer, niño o animal. Los anormales y tarados también están censados, con caligrafía pulcra y diminuta. La vida no vale mucho en Knockemstiff, lo suficiente para pasar el rato, como un momento de nieve sucia, como el de un televisor sin sonido. Mientras mastican, dan cuerda a otras memorias de guerra. Se acabó Vietnam, Granada y Iraq. Y ahora, ¿qué queda?

“Se dejó el pelo castaño largo, y siempre que se metía un tripi hacía una muesca en el marco de la puerta. Contemplaba cómo la familia de monigotes se movía por la pared y se mataban una y otra vez”

Queda el amor, cera para el pelo y los zapatos, bolas negras y cien noches sin dormir, esteroides, comida basura, gasolina y puentes para lanzarse al vacío. Quedan rollizas cajeras de supermercado, herencias para gastar, mapas y coches abandonados, nidos de serpientes y soldados confiados, una huida entre vagabundos y chatarra, mugre en la ventana. Un rio entre la maleza. Unas pocas palabras por encajar. Nada, dientes por el suelo y un puño cruzando el aire. Frío. Olor a mierda y un gotero sobre ruedas. Una memoria insidiosa. Una población y una carretera de dos direcciones ¿o solo es de una? Eso queda.

Poesía del pobre, le llaman.

“-Bueno, no es que sea gran cosa, pero está claro que sabe abrirse de patas”.  

Leer en [tuli márquez]

Envía a un amigo


Aviso Legal

Libros del silencio

Castillejos 352, Bajo - 08025 Barcelona Tel: +34 | 934766919 - Fax: +34 | 934591026 - [email protected]