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PASCAL QUIGNARD

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  1. "'Mis memorias', de Eugène-François Vidocq" · Sergio Torrijos (laRepúblicaCultural.es) -
  2. 01 de Diciembre de 2012
  1. Mis memorias, de
  2. Eugène-François Vidocq

Las memorias […] son entretenidas y nos hablan de un personaje con mil matices y que apetece conocer. Muy interesante, pues se vislumbra lo que más tarde daría al mundo Vidocq.
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Eugène Francois Vidocq es ahora mismo recordado por la famosa película de gusto, digamos, barroco que sorprendió y agradó a muchos. Un personaje de muy elevada fama en su tiempo, aunque poco a poco ha sido relegado al olvido hasta la película. Vidocq fue en su tiempo todo un actor mediático, capaz de impresionar a señores como Victor Hugo o Balzac, nada menos, que en algunos lances de su creación literaria se fijaron en su figura. La más conocida es la recreación del protagonista de los Miserables, si leen el libro de Hugo y leen estas memorias lo comprenderán, es tan evidente que parece casi plagio.

Lo primero sobre sus memorias es que existen ciertos problemas con ellas, están incompletas y tienen ciertas dudas sobre la autoría de otras partes. Es decir, tienen azares como la vida del protagonista.

Las memorias no son el ejercicio acostumbrado de contar su vida, sus valores y su justificación sobre actuaciones, no es el presente caso. Las presentes memorias tratan sobre la parte criminal o policial de Vidocq. No tienen mucha literatura ni buscan justificarse, son simples y llanas y forman más un recuerdo de ciertos lances vividos que unas memorias en toda regla.

La presente obra tiene ese formato de recuerdo, colocando un episodio tras otro sin que tengan más en común que el recuerdo de su protagonista. Es un personaje que ya desde el principio nos habla con honestidad: “Allí, mi carácter turbulento –me apodaron el Sinvergüenza- pronto me costó varios duelos con mis camaradas. Al cabo de seis meses, ya había empuñado el sable quince veces y mandando a unos cuantos hombres al otro mundo o al hospital. Por lo demás, gozaba de toda la felicidad que conlleva la vida de guarnición: mis guardias eran siempre a costa de algunos buenos vendedores, cuyas hijas se afanaban por proporcionarme distracciones”. Esto como introducción al personaje, fabuloso, ¿no creen?

Que Vidocq era hijo de su época no existe ninguna duda. Una época fascinante, el personaje participó en la batalla de Valmy, vivió durante el Terror, participó del imperio napoleónico y también de la restauración Borbónica y por si fuera poco prosiguió su vida pública tras el interludio de los Cien días.

Comparar a este francés con algún homólogo, pongamos británico, nos sorprende de una manera tremenda. El francés gana en la pugna, París era la capital de Europa, sin ningún tipo de duda, mientras que Londres o cualquier ciudad británica se hallaban muy lejos de las modas y fastos de la capital francesa. Son tipos de diferente género puesto que los cambios que afectaron a las mentalidades, muy profundos tras la Revolución Francesa, fueron asumidos por los galos de manera mucho más natural, también es razonable, por lo que en Vidocq ese cambio del Antiguo Régimen al moderno no es tan marcado.

Vidocq no es sólo un delincuente metido a policía, que lo es, es un hombre y un hombre muy humano. Existe un episodio donde el personaje acompaña hasta el último momento a dos penados condenados a muerte, lo hace por humanidad, al ponerse en lugar de aquellos hombres que iban a pagar el más alto precio por sus acciones. Vidocq se pone en su lugar, les acompaña, pese a ser quién los detuvo, ese gesto de compartir un mal trance demuestra que no sólo es un policía o un ex delincuente, es un hombre que tiene la capacidad de empatizar con sus semejantes. Ahí se puede atisbar algo de lo que vieron sus coetáneos que tanto les atrajo de él.

Las memorias no son una obra literaria excelsa pero son entretenidas y nos hablan de un personaje con mil matices y que apetece conocer. Muy interesante pues se vislumbra lo que más tarde daría al mundo Vidocq.

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