Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

Si quieres recibir información sobre nuestros títulos, suscríbete a nuestro boletín aquí.

  1. "El filósofo que comía gusanos" · Manuel de la Fuente (ABC) -
  2. 09 de Octubre de 2012
  1. Las desventuras del príncipe Sternenhoch, de
  2. Ladislav Klíma

Un disparate, una locura, un humor descabellado, una novela gótica, de terror, de fantasmas, en un lenguaje que puede ser arrabalero o aristocrático...
· · ·

Ladislav Klíma comía gusanos. Y aguantaba la tuberculosis sumergido en litros de alcohol de alta graduación, mientras se ganaba unos centavos como limpiabotas. Eso no impide que a este escritor y filósofo se le tenga por una mente preclara de la inteligencia europea del siglo XX.

Klìma nació en 1878 en la ciudad checa de Domazlice, en la Bohemia, y sus primeros pasos suscitaron unos cuantos traspiés: muy jovencito fue expulsado la escuela por chotearse de la Iglesia, el Estado y los Habsburgo, soberanos de aquella tierra en esos momentos.

Klìma nunca se quedó corto. Jamás trabajó en serio y vivía de forma más que precaria de los escritos que mandaba a los periódicos y, principalmente, de lo que le regalaban sus amigos. Periodista, dramaturgo, narrador y, sobre todo filósofo de individualismo radical y entroncado con Nietzsche y Schopenhauer destruyó la mayor parte de su obra en uno de sus extraños ataques de rabia.

Kundera, Havel, sus admiradores

Sin embargo, Klìma es un autor de una gran importancia para la literatura y el pensamiento checos. Admirado por Kundera, el expresidente y escritor Vaclav Havel: «La mezcla de Klíma de ensayo filosófico, ficción, poesía y teatro era única. Su obra inconformista casi siempre ha impactado, ha suscitado escándalos con frecuencia, pero difícilmente deja indiferente». Indiferente no puede dejar alguien del que su paisano el también escritor Karel Capek dijo tras la muerte en Praga de Klìma a los cincuenta años: «Comparado con Klíma, Diógenes en su barril era un propietario».

Pero antes había conseguido escribir una historia que rompió unos cuantos moldes (literarios y sociales) en el momento de su publicación: «Las desventuras del príncipe Sternenhoch» (publicada por primera vez ahora en castellano por Libros del Silencio), una obra considerada por algún crítico como «un relato que podría haber escrito Edgar Allan Poe si hubiera leído a Nietzsche».

«Estoy como un cencerro...»

Un disparate, una locura, un humor descabellado, una novela gótica, de terror, de fantasmas, en un lenguaje que puede ser arrabalero o aristocrático... «Sigo beodo. La ebriedad es locura; me rijo por el principio homeopático: ahuyento al Diablo con Belcebú. Y, como podéis ver, ha resultado de fábula. Ahora estoy, en efecto, como un cencerro, pero, dado que vivo en una cogorza permanente..., nadie se da cuenta».

Y si ustedes lo permiten, también sangrienta: «Solo así pudo ocurrir que resolviera mandar a Helga al otro barrio, precisamente el día que, como ella misma había asegurado, sería el más hermoso de su vida. ¡Aguarda, perra, que te lo voy a remediar!».

De estos párrafos a acabar uno la vida comiendo gusanos tampoco parece que haya tanta distancia.

Leer en [ABC]

Envía a un amigo


Aviso Legal

Libros del silencio

Castillejos 352, Bajo - 08025 Barcelona Tel: +34 | 934766919 - Fax: +34 | 934591026 - [email protected]