Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "B. S. Johnson, La contabilidad privada de Christie Malry" · Kiko Amat (Bendito Atraso) -
  2. 28 de Septiembre de 2012
  1. La contabilidad privada de Christie Malry, de
  2. B. S. Johnson

Una novela divertida, muy amarga y llena de mala leche, casi un manual de sociopatía para aquellos de ustedes que estén perpetuamente enfadados con el mundo. […] Lleno de humor, ingravidez y esperpéntica mala folla. […] Lean las peripecias de esta especie de Baader-Meinhof-de-una-sola-persona, chupatintas terrorista extraordinario, y entren a formar parte del club de fans de BS Johnson. […] Un tipo grande.
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Pueden cogerlo por donde quieran: BS Johnson podía ser un narrador excelente, sin duda avanzado a su tiempo, pero también un tocapelotas irritante. Y lo decimos nosotros, que en esta casa somos fans de lo suyo y hemos leído (a veces con gran dificultad, y dejando escapar sonoros juramentos) todos sus libros. Si quieren conocer cuáles eran sus postulados y cómo le fue la vida, les recomiendo que lean Like a fiery elephant, la extensa biografía que le escribió el gran Jonathan Coe (una de las mejores biografías que hemos leído, de hecho), pero a grandes rasgos BS era una especie de Kingsley Amis de clase obrera obsesionado con el modernismo, Beckett (a quien adoraba) y Sterne, así como –nooooooo- la exploración formal. Lo que oyen: la experimentación con las tipografías y receptáculos del libro, por un lado, y muy especialmente con el concepto de “verdad” narrativa. Johnson estaba auténticamente empecinado en romper la ilusión de verdad que sostiene una novela, y por ello no cesaba de interrumpir la trama con intervenciones propias (el cansino equivalente de mirar a cámara y dirigirse al espectador en un filme), negaciones de las afirmaciones expuestas en la narración y protagonistas al modo Animal Man que empiezan a cuestionarse su existencia y poner en duda la omnipotencia del escritor. En suma: cortadas de rollo. Chascos, que le aguantamos porque le tenemos flaca.

Pero BS era un tipo molante. Estaba por la honestidad, el humor, el dolor y la salvajada. Una de sus mejores frases (incluida, de hecho, en este Libro del Mes, y pronunciada por el propio Christie Malry) es: “Hoy la novela únicamente debería proponerse ser divertida, brutal y corta”. Un axioma que en Bendito Atraso siempre hemos abanderado y recitado hasta el tedio. Johnson era un hombre dañado, lleno de rabia y dolor (se suicidó en 1973), y que anduvo media vida peleándose con críticos, editores y cualquiera que se cruzara en su camino. Pareció ejemplificar el célebre lema de John Osborne: “Never explain, never apologize”. Como ya indicábamos en el primer párrafo, BS oscilaba entre dos mundos en perpetua oposición: era fan de la novela no-pomposa, corta, llena de vida y humor y acción, y sobretodo clásica; pero su entera trayectoria parece intentar desmentir su validez. Como un profeta loco, vamos; como un orate que se pasa el día discutiendo a voces con su amigo imaginario. Su carrera, como se aduce en alguna parte de esta novela, “es un constante diálogo con la forma” (sí, esta frase también nos hace entrar ganas de huir trotando hacia las colinas). La contradicción demente de su ideario se manifiesta en las constantes reflexiones sobre lo “anacrónico” de la novela (generalmente incluidas en las propias novelas), por parte de un hombre que no podía dejar de escribirlas.

Pero no sufran, el tipo de experimentación que contiene La contabilidad privada de Christie Malry es la más digerible y divertida de toda su carrera. Recuerden: hablamos de un fulano que en la excelente Albert Angelo (una novela, por otra parte, convencional) incluyó agujeros en determinadas páginas para que el lector pudiese observar lo que sucedía en algún punto ulterior de la trama (Cortada de Rollo #1); que en The unfortunates, su obra más notoria, usó la técnica (también utilizada en la Composición #1 de Marc Saporta –recientemente traducida por Capitán Swing- y el conocido Rayuela de Cortázar) de dejar las páginas sin encuadernar, y recomendar al lector que las barajara a su antojo para “construir” una nueva novela (Cortada de Rollo #2); y que en House Mother Normal (“a geriatric comedy”) utilizaba extensos espacios sin imprimir para producir el efecto de lagunas mentales que padecían los seniles protagonistas (Cortada de Rollo #3).

No, Christie Malry no es de ese estilo. Su experimentación es del tipo cáustico y spoileador al que hacíamos mención antes: una novela con trama en la que sus personajes ocasionalmente cuestionan dicha trama y los artificios de la disciplina narrativa. Metaficción, en efecto, de esa que le arruina el día a uno si viene de parte de aquel escritor presuntuoso o aquel otro fulano ininteligible. Pero esta es también una novela divertida, muy amarga y llena de mala leche, casi un manual de sociopatía para aquellos de ustedes que estén perpetuamente enfadados con el mundo. El argumento de la historia es el siguiente: el humilde contable Christie Malry decide, mediante el asentado proceso empresarial de la doble contabilidad (débitos y réditos que deben igualarse al final del día), devolverle al mundo sus constantes afrentas. Me lo invento: ¿Que la casera me trató está mañana con cierta rudeza? Yo efectúo una amenaza de bomba en una juguetería. ¿Que me devuelven el cambio mal en el kiosco? Ocasiono desperfectos variados en mi oficina. Dicho de esta manera casi parece un manual operacional para el Unabomber; y, en cierto modo, así es. O lo sería si el libro no estuviese tan lleno de humor, ingravidez y esperpéntica mala folla. Por supuesto, la creciente furia de Malry, ese Guy Fawkes de escritorio, solo puede terminar con un acto de macroterrorismo a gran escala que no les desvelaremos aquí. Pero sí nos permitimos mencionar que la adaptación fílmica del libro, producida el año 2001 (y con banda sonora de, cómo no, el favorito de esta casa Luke Haines), no obtuvo permiso de lanzamiento hasta el año 2006. ¿Por qué razón? September 11, amigos. No hace falta decir más. Lean las peripecias de esta especie de Baader-Meinhof-de-una-sola-persona, chupatintas terrorista extraordinario, y entren a formar parte del club de fans de BS Johnson. Pese a sus perdonables chascos narrativos, un tipo grande.

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