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Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "Homenaje al humor del maestro Miguel Gila" · Javier García (LAS ESTRELLAS, Mis amigos) -
  2. 20 de Abril de 2012
  1. Miguel Gila, vida y obra de un genio, de

'Miguel Gila, vida y obra  de un genio' es una  obra amena  y simpática por el recorrido de la vida de uno de los mejores genios del humor que ha dado España. A través del aparato protagonizó más de un monólogo que emocionaba de igual manera a mayores y a niños, hombres o mujeres. Daba prácticamente igual. El humor irónico y absurdo no distinguía sexo ni edad.
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Un libro-homenaje: MIGUEL GILA, VIDA Y OBRA DE UN GENIO, en el 10º Aniversario del fallecimiento del pionero del humor, con el prólogo de Forges, y fragmentos seleccionados del propio humorista. 'Miguel Gila, vida y obra de un genio' -Editorial: Libros del Silencio-, de Juan Carlos Ortega y Marc Lobato es una obra amena y simpática por el recorrido de la vida de uno de los mejores genios del humor que ha dado España.

Miguel Gila (Madrid, 1919) hizo del teléfono su seña de identidad.

A través del aparato protagonizó más de un monólogo que emocionaba de igual manera a mayores y a niños, hombres o mujeres. Daba prácticamente igual.

El humor irónico y absurdo no distinguía sexo ni edad.

Gila nació en el barrio de Chamberí. De familia muy humilde perdió a su padre muy temprano, no le llegó a conocer. Le quedaban dos meses para nacer cuando su progenitor, a sus 22 años, murió a causa de una rara enfermedad cuyos síntomas presentaban unos extraños puntos rojos. Su madre no tardó en rehacer su vida pero el pequeño Gila se sentía más cómodo con sus abuelos paternos, a los que consideró a la postre sus verdaderos padres.

La fatalidad también sacudió al Gila adolescente al fallecer su primera novia, cuando él tenía tan sólo catorce años. Años más tarde, cuando ya era famoso, no reparó en reconocer en una entrevista que se quedó "viudo a los catorce".

De su juventud destaca su primera incursión en el humor, sus dibujos que hacían troncharse de risa a sus compañeros de colegio, y que le llevaron a participar en la revista satírica más prestigiosa del momento, 'La Codorniz'.

Prólogo de Antonio Fraguas, Forges

-Mi infancia son recuerdos de un dial de la radio… BLASILLO.

Allá por 1954, todos los jueves, hacia las diez de la noche, sonaba en la radio una música muy alegre, titulada Sueños de Brooklyn. Era la sintonía del programa que, en directo, presentaba José Luis Pécker diciendo: “Con ustedes (pausa larga) ¡Miguel Gila! (chunda, chunda, chunda). Gracias a la gentileza de (otros tres chundas) ¡Profidén! Sonría sin temor con ¡Profidén!.

Y entre una salva de aplausos del público en directo con la sintonía a toda tralla, se oía la inconfundible voz de Gila: “¿Oiga?, ¿Es el enemigo?...”.

A partir de ese momento, todo lo gris del franquismo cotidiano desaparecía, convertido en lo multicolor del ingenio, la sonrisa y la ensoñación.

Era el único día de la semana en que a los niños de la casa se nos permitía estar despiertos a esa hora tan tardía para los escolares de la época. El programa duraba hasta las once, pero sus consecuencias eran mucho más dilatadas. En el colegio, el viernes y el sábado (entonces los sábados había cole) nos lo pasábamos comentando, imitando e incluso representando los sketches de Gila.

Es un hecho que Gila fue un impulsor primigenio de la caterva de humoristas que “nacimos” a la sombra de su personal punto de vista humorístico; todos nos sentimos “hijos” de su ingenio, y su recuerdo perdurará a través de los tiempos entre las majestades humorísticas españolas, los Reyes Magos del Humor: Cervantes, Quevedo y Gila.

¿Admiración excesiva? Ninguna admiración puede ser excesiva si se trata de Miguel Gila.

Y si no, al tiempo.

 

Entrevista con Josema Yuste, humorista

En el libro hay varias entrevistas,  hemos querido seleccionar una de ellas, la del humorista: Josema Yuste.

¿Conoció personalmente a Miguel Gila?

Trabajamos en alguna gala, cuando aún se hacían galas en este país. No tuve una relación de amistad con él, solo de admiración.

¿Cómo era?

Un tipo normal, más bien serio. Muy llano y muy accesible. Subía al escenario y sabía lo que tenía que hacer. Y lo hacía bien, perfectamente. Para mí, es el mejor monologuista que ha habido en este país, sin ninguna duda.

¿Tiene algún objeto o recuerdo de Gila?

Hizo un dibujo en una cartulina y nos lo regaló, enmarcado, a Martes y Trece.

¿Qué hay de autobiográfico en los monólogos de Gila?

Los monólogos de la guerra, por ejemplo, demostraban una personalidad infantil, muy naif. Unos textos muy de autor, cosa que ahora pocos monologuistas hacen. Gila tenía un sello único.

¿Cuándo oyó hablar de Gila por primera vez?

Lo recuerdo como el primer humorista que pisó Televisión Española. Era en blanco y negro e iba vestido de militar, con un casco… A mi madre le encantaba Gila, era fan a muerte de Gila. Y, como a ella le gustaba y lo ponía, yo lo veía.

¿Cuál es el monólogo que más le ha impresionado?

El de la guerra. Es impresionante cómo desdramatiza algo tan repulsivo. Y encima consigue que la gente se ría. El de la guerra es tan sencillo, tan puro, tan gracioso, que es imposible superarlo.

¿Qué ha aportado Miguel Gila a la cultura española?

El humor forma parte de la cultura del pueblo, pero no de la cultura en general. El humor es muy importante en la vida, pero es algo intrascendente.

¿Cómo definiría el humor de Gila?

Genial, intemporal, costumbrista, un poco infantil y muy inteligente. Y eterno, absolutamente eterno.

¿Por qué cree usted que el humor de Gila gusta a tanta gente distinta?

Gila está por encima de todos los tiempos, de las modas, de las costumbres, de todo. El monólogo de la guerra te tiene que gustar, seas de izquierdas, de derechas, de centro; de arriba, de abajo; seas gay, seas hetero, seas lo que seas, te tiene que gustar.

¿Hay ideología en el humor de Gila?

En su humor no hacía ideología, pienso yo. Y a mí me gustan los artistas que cuando hacen su trabajo o te enseñan su arte no le ponen su ideología. Cuando se la ponen ya empiezan a no gustarme.

¿Algunos de sus monólogos estarían anticuados hoy en día?

Puede que alguna palabra, pero el contenido, el fondo, es eterno.

Si Gila aún viviera, ¿sobre qué temas haría sus monólogos?

Gila era un hombre inteligente. Siempre escogería temas genéricos, que no afectasen directamente a nadie. Creo que trataría temas que llegaran al corazón de toda la gente.

 

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