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PASCAL QUIGNARD

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  1. "'Compañía K', William March" · J.J. Holden (MeLibro.com) -
  2. 29 de Marzo de 2012
  1. Compañía K, de
  2. William March

“Compañía K” presentó en su época una estructura que se reveló muy innovadora, que sigue aguantando perfectamente el paso del tiempo y que influyó posteriormente en la literatura norteamericana sobre la guerra del Vietnam. Sus 113 episodios, la mayoría de una extensión muy escueta, lo que hace que sea un libro de lectura rápida, están narrados desde el punto de vista de 113 combatientes que presentan un mosaico amplio, desasosegante y contradictorio de la condición humana.
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William March se alistó voluntario en los marines para combatir en la I guerra mundial y volvió a casa cargado de condecoraciones y con una actitud muy distinta de la que tenía cuando fue a la contienda, lo que le llevó a escribir esta visceral novela antibélica, todo un clásico aún muy desconocido en este país y que ha sido editado por Libros del Silencio, que próximamamente, publicará “La mala semilla”, del mismo y reivindicable autor.

Con un buen y largo prólogo de Philip D. Beidler, que tal vez convenga leer después de la novela pues cuenta bastante de ella, “Compañía K” presentó en su época una estructura que se reveló muy innovadora, que sigue aguantando perfectamente el paso del tiempo y que influyó posteriormente en la literatura norteamericana sobre la guerra del Vietnam. Sus 113 episodios, la mayoría de una extensión muy escueta, lo que hace que sea un libro de lectura rápida, están narrados desde el punto de vista de 113 combatientes que presentan un mosaico amplio, desasosegante y contradictorio de la condición humana.

El que no se contradice es el propio March, que realizó un retrato devastador, profundamente pesimista de esa misma condición humana que, continuamente, cae en las mismas trampas. Desde los primeros días en la retaguardia, pasando por el infierno del frente en Francia, hasta llegar a la difícil integración en la vida civil una vez firmado el armisticio, March, a parte de un enfoque original, demostró una amargura y una carga crítica muy difíciles de superar.

Todos los episodios llevan el nombre del combatiente en cuestión, pero fácilmente se les podría sustituir por “arquetipos” que revelan las intenciones de March: “El ciego”, “El quemado”, “El suicida”, “El loco”, “El desertor”, “El fanático”, “El oficial carnicero”, “El asesino”, “El saqueador”, “El mutilado”, “El inadaptado”, y un largo etc. Lo curioso es que algunos narran su propia, y casi siempre atroz, muerte. Las aberraciones cometidas y sufridas por ellos se entremezclan continuamente y llegan a su cima cuando dicho “oficial carnicero”, sin explicación lógica, mandó ejecutar a 22 prisioneros alemanes, lo que marcará la vida de sus asesinos. March, con una mordacidad cargada de hiel, narra como, poco después, el citado oficial ordena a su compañía ir a misa y “pasárselo” bien en ella.

Más que un mensaje pacifista a lo “Sin novedad en el frente” o “Platoon“, que lo hay, “Compañía K” es lo que dice Christopher Morley: “Es un libro de un coraje extraordinario. No el coraje propio de la esperenza sino el coraje tranquilo de la desesperación“. Y más adelante lo califica de “antología de la consternación”.

El punto de vista de March es que, pese a todos los avisos como este, el ser humano está condenado, una y otra vez, a caer en los mismos errores porque es una criatura cruel, egoista, estúpida e ignorante. Por cada Compañía K, siempre habrá 10, 20 ó 100 visiones contrarias que incitan al odio racial, patriótico o religioso, algo que retrata muy bien la novela en forma de esos sacerdotes convencidos que Dios está de su bando, esa novia que promete casarse con un ingenuo si éste va a la guerra, todos esos medios de comunicación que inflaman las banderas del odio y sueltan continuas manipulaciones o esos oficiales irresponsables que, al volver, demuestran no haber aprendido nada en absoluto y utilizan la tragedia en beneficio político propio.

Es decir, toda una serie de instituciones y personas que dominan la sociedad y que quieren prohibir que el ser humano piense por sí mismo. La vieja historia de siempre.

Libro rico en frases lapidarias como ” No tenía nada a lo que aferrarse: había aprendido hacía tiempo que lo que usted misma, su madre, que tanto le quería, le había enseñado a creer, mediante unos sustantivos como honor, valentía y patriotismo, era una enorme mentira”. Otra: “Pero la más grande de todas las mentiras son las palabras Dios es amor. Esa es sin duda la peor mentira jamás inventada por el hombre”

Compañía K” es un libro extraordinario, se complementa muy bien con “Parte de guerra”, de Edleff Köppen, recientemente publicado igualmente, y se revela enormemente actual: hoy día no hay una guerra de proporciones tan grandes como la que vivió March, pero ¡qué fácil es reconocer todos esos comportamientos irresponsables y repugnantes de algunos de sus personajes en tantos homólogos actuales !Y cómo se nota la influencia en esos libros sobre el Vietnam de Mark Baker o Wallace Terry, citados en el prólogo, y que creo recordar fueron publicados a finales de los 80′ por Planeta Agostini en su colección “Dossier: nam testimonios”, que incluía un trabajo del hoy famoso Tim O’Brien.

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