Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "Vidocq, oscuro benefactor" · Luis Antonio de Villena (El Mundo) -
  2. 21 de Marzo de 2012
  1. Mis memorias, de
  2. Eugène-François Vidocq

Esta suerte de gran sinvergüenza, experto minucioso en tácticas delictivas, en 1809 se ofreció a la policía como agente especial. Para probarlo, lo detuvieron y le dijeron que escapara y volviera, lo que Vidocq hizo en un tiempo récord. Así fue cómo nuestro hombre creó la Seguridad Nacional (Sûreté Nationale), con renovados métodos de investigación basados en la lógica y en lo que conocía desde dentro, pues Vidocq tenía amigos a un lado y otro…
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Diríamos de él que se trató de un personaje de novela y de película, pero como ya es protagonista de ambos géneros, será mejor decir que el francés Eugène-François Vidocq (1775-1857) fue un personaje real, que ejemplifica bien esa mentada doblez de la condición humana: el daño puede volverse virtud de una manera singular. Hijo de un panadero de Arrás, el joven y aventurero Vidocq empezó robando a su madre y queriendo hacer fortuna en América. En medio de los jaleos y desórdenes de la Revolución, Vidocq pasó por el Ejército, hizo alarde de duelos, de robos, de pasos por la cárcel, de evasiones muy curiosas y de una notable galantería…

Esta suerte de gran sinvergüenza, experto minucioso en tácticas delictivas, en 1809 se ofreció a la policía como agente especial. Para probarlo, lo detuvieron y le dijeron que escapara y volviera, lo que Vidocq hizo en un tiempo récord. Así fue cómo nuestro hombre creó la Seguridad Nacional (Sûreté Nationale), con renovados métodos de investigación basados en la lógica y en lo que conocía desde dentro, pues Vidocq tenía amigos a un lado y otro…

Los cambios políticos de la época le hicieron entrar y salir del cuerpo, pero se convirtió en un notable investigador privado. En 1836 publicó su L’argot de voleurs (La jerga de los ladrones), el primer libro sobre hablas y términos marginales. Parece que con unas memorias iniciadas y quizá terminadas por negros, Vidocq hubo de publicar Las verdaderas memorias de Vidocq que son las que ahora edita Singular, bajo el título de Mis memorias.

Vidocq no era escritor profesional (hubiera sido pedir demasiado) y por ello su libro es más interesante en general por lo que cuenta que por lo estrictamente literario, aunque nunca dejaran de pesar sobre él (como en sus últimas novelas) la sombra de los negros que pudieron ayudarle, empezando por el mismo Balzac, con quien hizo buenas migas. Moviéndose siempre entre delincuentes y gentes de orden y siendo él mismo delincuente ocasional si tenía que probar un caso, amigo del alcohol y de las mujeres (si es el Vautrin de Balzac, también de los chicos guapos) Vidocq inventó nada menos que lo que hoy llamamos policía científica, entre aventuras y duelos. Su posteridad no está en su obra (qué importa) sino en él mismo y en sus valedores: inspiró a Poe para el detective Dupin de Los crímenes de la calle Morgue, a Victor Hugo en dos personajes de Los Miserables (Jean Valjean y el inspector Javert), a Balzac le sopló el inmenso Vautrin de Esplendores y miserias de las cortesanas –donde ama a Lucien de Rubempré– y de ahí (el salto es fácil, aunque ya pasa tiempo) Sherlock Holmes a Conan Doyle en Estudio en escarlata y según el reciente traductor español, hasta Araby, uno de los relatos de Dublineses de Joyce…Con ciencia antropométrica, balística e inteligencia, el vicio ayuda a la virtud o al revés. ¿No es subyugador?

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