Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "La familia, ese gran dolor de cabeza" · Laura Fernández (Tendències, El Mundo) -
  2. 13 de Octubre de 2011
  1. Mi madre es un pez, de

Más de una treintena de autores se sumergen en las frías (y a menudo pobladas de tiburones) aguas de las relaciones entres padres, hijos, madres y hermanos en Mi madre es un pez, una de esas antologías con pretensiones.
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Más de una treintena de autores se sumergen en las frías (y a menudo pobladas de tiburones) aguas de las relaciones entres padres, hijos, madres y hermanos, y dan forma al buque insignia del Nuevo DRAMA en Mi madre es un pez, una de esas antologías con pretensiones.

A la sombra del gato de Botero, Javier Calvo dice que Betty Blood (la protagonista de Alas de murciélago, su último cuento) está «ligeramente » basada en Siouxie (sin sus Banshes). En realidad, no lo dice a la sombra del gato de Botero, lo dice en su blog, al que alude constantemente Sergi Bellver en su conversación. Sergi es corresponsable (junto a Juan Soto Ivars) de Mi madre es un pez (Libros del Silencio), antología de relatos inéditos (los son todos menos dos, el que abre, una luminosa joya de Rodrigo Fresán: La sustitución de los cuerpos, y el que cierra, un retrato costumbrista de una Barcelona que ya no existe, de Eduardo Mendoza, Escenas y retratos familiares con Barcelona al fondo) que pretende convertirse en el primer paso de un movimiento literario, el Nuevo DRAMA.

El Nuevo DRAMA tiene como fin «romper con la frialdad de la forma y la impostura de lo fragmentario por tendencia», es decir, hacer olvidar a la ya en retirada Generación Nocilla, renegando «de la versión más vacua de la posmodernidad », con la firme intención de «emocionar, decir, crear nuevos dramas». Así lo manifiestan Sergi y Juan en el (muy descriptivo) prólogo de Mi madre es un pez. A lo que añaden que, qué mejor manera de volver a sumergirse en las turbulentas aguas de la tragedia (o mejor, del drama) que invitar a un puñado de nuevos autores a darle la penúltima vuelta de tuerca al tema. Entre ellos, Javier Calvo («teníamos que llamarle, él estuvo, sin querer, en la anterior generación y tenía que estar en esta», dice Bellver; a su lado, Javier asegura que aún no ha dicho que esté en ningún sitio, aunque le parece bien «que se quieran volver a contar historias» en plan Dickens, «me parece un planteamiento interesante »), Fernando Clemot (que cree que los movimientos literarios «se acabaron en los 60, porque ninguno tiene una carga de fondo social, ¿en realidad, en qué se parecen García Márquez y Vargas Llosa? ¿En qué consistió el boom latinoamericano?», se pregunta), Manuel Astur (que ha escrito su primer cuento para esta antología), que se reunieron la mañana de un lunes junto al gato de Botero, en la Rambla del Raval, para hablar sobre el asunto.

«Nos gustaría restaurar el mobiliario de la literatura española», sentencia Bellver, ambicioso. A su lado, Manuel añade: «Empresa de Restauración de Muebles Faulkner». Porque con Faulkner empezó todo. El título de la antología está extraído del momento en el que Vardaman Bundren, uno de los personajes de Mientras agonizo, contempla cómo le sacan un ojo, sin querer, con un taladro, al cadáver de su madre en el ataúd y, por un momento, le recuerda a los peces a los que él mismo saca los ojos. A Vardaman le gusta pescar y sacar ojos. No es exactamente un buen chico. «Queremos contar historias y exponernos con lo que escribimos, en ese sentido es un movimiento reaccionario», dice Manuel. Bellver considera que hoy se piensa poco en el lector. «Desde Vila-Matas, a muchos escritores les ha dado por escribir para otros escritores, nosotros queremos escribir para un lector», dice.

«¿Vila-Matas, en serio?», pregunta Calvo. «El Historia breve de la literatura portátil de Vila-Matas influyó a muchos escritores y, en parte, propició el hype», responde Manuel. ¿Qué hype? «Cuando vi a Fernández Mallo en un póster en un bar de Malasaña me dije que me recordaba mucho a la explosión indie de los 90, a nivel musical, que pretendía alejarse del público», añade Manuel. ¿Así que todo tiene que ver con Mallo? «No es un movimiento contra nadie, es sólo un ‘vale ya’ que dejaremos cuando deje de tener sentido, cuando haya vuelto el drama, la historia por la historia», aclara Sergi.

Volviendo a la antología, su antólogo considera que en la selección están algunos de los indispensables del «submundo del cuento» hoy, como Fernando Cañero. Además de Javier Avilés, Jon Bilbao, Matías Candeira, Mercedes Cebrián, Óscar Gual, Ricardo Menéndez Salmón y Berta Marsé. «Cada uno ha dado su versión de la familia, y hemos dividido los textos en tres partes, porque descubrimos que había al menos tres líneas argumentales que podían agruparlos y que así resultaría más fácil de digerir para el lector», explica Bellver, para quien la familia es uno de los grandes temas de la literatura porque «es el punto de partida de todo conflicto». En Alas de murciélago, el cuento de Calvo, la familia (la de Blood y sus dos condenadas chicas) se presenta como «lo fatal», algo ineludible y, en este caso, maldito. En Perros, de Manuel Astur, es algo así como el único árbol bajo el que cobijarte. Y en Canela, de Fernando Clemot, es lo más parecido a una cárcel con un único amo de llaves. «Yo veo la familia como un instrumento de control, como el Estado o la Iglesia pero en pequeña escala», dice Clemot. Por su parte, para Astur «es todo lo contrario». «Yo creo en la familia. Mi familia en ese sentido es muy utópica. Nos queremos muchísimo. Somos como una tribu genética», añade.

Calvo dice que no tiene nada que ver lo que uno piense de la familia con lo que acabando plasmando en un cuento. Lo que a Calvo le llama la atención de la antología es la cantidad de autores. En ese sentido le fascina el momento que está viviendo la nueva literatura española. «Hace 10 años no hubieras podido hacer un libro así», dice. «Cuando yo empecé, hace 10 años, la nueva narrativa española tenía una mala prensa increíble. Porque no había nadie. Hoy hay una proliferación salvaje de autores. Como 200 ó 300. El cambio en el sistema editorial tiene mucho que ver, se ha fragmentado porque han bajado las ventas y el panorama se ha vuelto muy interesante», añade el escritor.

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