Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

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Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "¿Quién es Katrin Himmler?" · Aída Trujillo -
  2. 01 de Julio de 2011
  1. Los hermanos Himmler: historia de una familia alemana, de
  2. Katrin Himmler

Una descendiente que se ha atrevido a dar la cara a la participación directa de sus antecesores en una espantosa época, que marcó a muchas generaciones, y que no debe caer en el olvido, aunque produzca pesadillas. ¡Felicidades, Katrin, por tu coraje y empaque!
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Hace poco, un familiar muy querido me envió información sobre un libro cuyo título es “The Himmler Brothers”, y fue escrito por una sobrina-nieta del tenebrosamente famoso Heinrich Himmler.

Este hombre, como sabemos, está considerado como el más grande asesino de la historia de la humanidad. Fue uno de los más connotados y perversos dirigentes de las siniestras SS y el ideólogo y organizador de los campos de exterminio del régimen nazi.

La creación del escrito empezó a producirse cuando Katrin, su autora, decidió investigar el oscuro pasado de sus antecesores. El texto se remonta hasta la época de sus bisabuelos, Joseph-Gebhard,  católico extremista, metódico y autoritario, y Anna Himmler.  Éstos fueron padres de tres hijos: Gebhart (1898-?), Heinrich (1900-1945) y Ernst-Hermann (1905-1945), abuelo paterno de ella.

El libro “The Himmler Brothers”, publicado en 2007 por Macmillan, ha sido traducido del alemán a varios idiomas. En él, Katrin describe, con detalle y sinceridad, los antecedentes culturales e ideológicos de su familia.

Relata la forma en la que los Himmler fueron educados y los acontecimientos que provocaron que, los tres hermanos, se alistaran en el partido nazi.

El destino jugó un papel importante en su vida pues, Heinrich y Gebhart conocieron a Hitler y fue cuando se enlistaron en el partido nazi, posteriormente Ernst les imitó.

Heinrich consiguió una posición de mando desde donde siempre protegió a su hermano menor. Habitualmente imponía su voluntad sobre él y los demás subordinados. Al igual que muchos miembros del mismo, este hombre decidió imponer los prejuicios racistas que causaron la muerte de más de 50 millones de personas.

Cursó estudios en los que obtuvo el título de Ingeniero agrónomo y posteriormente alcanzó un doctorado del mismo.

Ernst, por su lado, estudió Ingeniería eléctrica y se dedicó a las telecomunicaciones. A continuación, trabajó en el Ministerio de Propaganda y, bajo las órdenes de Joseph Goebbels, fue encargado de la estación oficial nazi de radio en Berlín.

Nacida en Alemania en el año 1967, Katrin completó sus estudios de Ciencias Políticas y, además de su idioma natal, domina el inglés y el español.

“Heinrich Himmler y sus SS no carecían de moral, sabían perfectamente que lo que estaban cometiendo era un colosal crimen”, asegura, en sus declaraciones, cuando se refiere a su tío abuelo, mentor de los campos de concentración nazis. “Pero, de acuerdo con su pervertida forma de verlo, esto era algo necesario.

Incluso los niños judíos debían ser eliminados, para evitar futuras venganzas por el asesinato de sus padres. Las SS estaban convencidas de que estaban haciendo ese sucio trabajo por el bien de sus conciudadanos y por el futuro de un sólido imperio alemán”.

La descendiente de Himmler relata, entre otras cosas: “A los once años, cuando vi la película «Holocausto», comencé a tomar conciencia de la dimensión que tienen los asesinatos en masa.  Aunque en mi casa no se había tocado el tema, desde niña tuve la curiosidad por conocer mis antecedentes familiares.

No conocí a mi abuelo paterno. Mi padre no lo mencionaba con frecuencia. Toda relación con ese pasado estaba `escrita y terminada´, según él. A menudo encontraba entre nosotros barreras que no podía ver ni entender. Mi abuela Paula, esposa de Ernst, murió en 1986, y siempre respondía con silencio y lágrimas.

Para ella, los doce años terribles del Tercer Reich fueron también los de su matrimonio con Ernst; desde su punto de vista personal, los más felices de su vida. Más tarde entendió, obviamente, que también su marido estuvo directamente implicado en el engranaje nazi.  Aún así, siempre le resultó muy difícil hablar de ello con mi padre.

En su libro, Katrin explica el silencio en el aula de su colegio cuando un alumno le preguntó si era pariente de “ese Himmler”.  La maestra tuvo la delicadeza de disimular y lanzó balones fuera para distraer a los chicos.

 “En realidad no lo he sufrido demasiado, por mi generación, ya distante de todo eso. Mis progenitores sí, y mucho, ya que fueron maldecidos y atacados. Mi padre vivió la hostilidad de la gente y, lo que era a veces peor, la admiración de los que le decían: ‘ Tu padre era un gran hombre, y tu tío, también’.”

Éste, constantemente, temió que el suyo hubiese estado envuelto en los asesinatos, aunque, por entonces, nunca compartió conmigo ese miedo. Crecí con la consciencia de que Heinrich fue un criminal al contrario del resto de la familia. Hasta el día en que él mismo me pidió que acudiese al archivo de Berlín”.

En 1997 Katrin accedió a los archivos federales nazis en Berlín, después de haber contraído matrimonio con un judío, Dani, descendiente de una familia diezmada en la década de los 40.

Después, ambos viajaron a Cracovia, para investigar sobre las atrocidades y exterminio de gran parte de la familia de él. Encontraron, además, documentos sobre la autorización de su tío-abuelo Heinrich del exterminio judío en Europa.

En Polonia pudieron atestiguar algunos de los sitios donde se cometieron los mayores genocidios de la era nazi.

Existen miembros de la familia de Katrin que todavía apoyan esa terrorífica ideología.  Sin embargo, ella afirma: “Sí, es así, pero para ser honesta, no tengo relación con ellos.  Por supuesto, a Gudrun, la hija de Heinrich, no le gusta en absoluto mi libro, ya que sigue siendo una activista de derechas y una defensora de su ‘buen padre’”, añade.

A partir del año 2007, Katrin Himmler prorrumpió en la vida pública como escritora y como reconocida familiar directa de aquellos perpetradores. Ha recibido amenazas, la mayoría de ellas por correo y/o por teléfono, pero, según explica, nunca de parte de judíos, sino de miembros y familiares de partidos neo-nazis.  Estos la acusan de escribir en contra de “la grandeza del nacional socialismo”.

Esta todavía joven mujer es madre de un muchacho que ha aprendido mucho sobre la historia y el pasado de ambas familias.  Según ella misma declaró “No parece que le suponga un problema comprenderlo”. Opina que su hijo, ocupa una posición especial que le permite establecer puentes entre los dos bandos: el de los autores de los crímenes y el de las víctimas.

“Mi compromiso con mi hijo es que conozca toda la verdad. Deseo que viva y estudie por un mundo mejor, libre de prejuicios. Comprendo que es muy difícil entender la razón por la cual un lado de su familia trató de exterminar al otro lado.”

Al habérsele hecho otra pregunta muy personal: “Por diferentes motivos te separaste de tu esposo. ¿En algún momento de enojo llegaste a pensar que esto era debido a que él es judío?  ¿En alguna ocasión él te recriminó el hecho de ser la nieta de un nazi?” Katrin respondió que no había sido nunca así.  Añadió que Dani, su ex marido, siempre será el padre de su hijo y que, sus diferencias conyugales, nunca estuvieron relacionadas con la religión ni con la política.

 “Creo que es absurdo negar el holocausto. Las pruebas son contundentes, absolutas, indiscutibles y de dominio público. Basta con ir a los diferentes campos de exterminio y/o a las bibliotecas y archivos. Algunos tratan de manejar la historia según su conveniencia. Y es cierto que el peor ciego es el que no quiere ver…

La historia une a Alemania como iniciadora de ambas guerras mundiales. Al ver mi apellido dentro de la lista de los responsables de la Segunda Guerra Mundial, decidí preguntar a mis padres, tíos y primos. Mis padres intentaron decirme siempre la verdad sobre lo que sabían, aunque no les resultaba fácil, como es obvio.

Otros familiares, sin embargo, afirmaban que ese capítulo de la historia familiar estaba cerrado. Algunos incluso se atrevían a decir que, el antecedente familiar nazi, era el mayor orgullo familiar.”

Al tomar conciencia del rol que había tenido buena parte de su familia durante el período nazi, Katrin reconoce haber sentido vergüenza y culpa.

 “Más tarde me di cuenta de que no debía sentirme culpable por lo que otros habían hecho. Pero aún hoy siento una cierta responsabilidad, no sólo como descendiente, sino también como alemana de una generación más joven, que tuvo el privilegio de crecer en paz y democracia.

En general, creo que todos deberíamos conocer nuestro pasado familiar y nacional, ya que este influye en nuestras biografías, en nuestra actitud y en la forma en la que nos relacionamos. Ser consciente de ello nos ayuda a actuar de una forma responsable y tolerante respecto a los demás”.

Para redactar “Los hermanos Himmler (Historia de una familia alemana)”, Katrin necesitó ayuda de su familia política, que sufrió en carne propia los horrores de la persecución y la matanza instituida.

A través de sus suegros pudo confirmar el hecho de que el antisemitismo estaba ya muy propagado en Alemania, antes del nazismo.  Esto fue algo que convirtió al país en terreno fértil para el horror que había de producirse a posteriori.

 “Muchos no eran fundamentalmente antisemitas, pero admitían, cada vez con más frecuencia, las represiones contra los judíos. Es muy posible que esa propaganda jugase un papel importante pues, la matanza en sí, no estuvo planeada desde el principio. Sin embargo, cuando se empieza a describir a alguien como no-humano, como escoria, cualquier radicalización es posible”, sugiere la historiadora.

“Durante mi investigación, tuve miedo de lo que me podría encontrar. Pero al mismo tiempo tenía la sensación de que la verdad no podía ser peor que `saber a medias´, o el terror irracional que envenenaba nuestra vida.

Lo que acabé descubriendo resultó ser terrorífico. Sin embargo, el enterarme de lo que ellos habían hecho, me hizo sentir mejor, a nivel personal. Salir de dudas, dar la cara al pasado, aunque te toque directamente, es mejor que vivir entre tinieblas.  Cuando finalmente tienes el coraje suficiente para romper el tabú y empezar a hacer preguntas, sientes alivio, aunque la verdad sea extremadamente dolorosa”.

Personalmente, he encontrado, en sus declaraciones, a una descendiente que se ha atrevido a dar la cara a la participación directa de sus antecesores en una espantosa época, que marcó a muchas generaciones, y que no debe caer en el olvido, aunque produzca pesadillas, como me ocurre a mí.

 Por supuesto, compraré su libro.

¡Felicidades, Katrin, por tu coraje y empaque!

¡Hay mucho, mucho más que, quizás, podamos entender en su escrito, al ser ella familiar directa de esa tenebrosa familia!

Leer en [Aída Trujillo]

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