Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "Ideas inquietantes" · Ruben Pujol (Barcelonés) -
  2. 02 de Noviembre de 2010
  1. Dinero gratis, de
  2. Carlo Padial

Las historias están sobrevaloradas. Además, son limitadas. Las ideas, en cambio, vienen solas y nunca se acaban. No es una simple ocurrencia, es algo que puede comprobarse en dos novedades editoriales [Dinero gratis, de Carlo Padial, y Ultraviolencia, de Miguel Noguera] que van a dar mucho que pensar.
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En el mundo existen dos tipos de persona: Miguel Noguera y todos los demás. No, es imposible que su nombre les suene, que crean haber visto u oído algo acerca de él. O saben positivamente quién es y qué hace o no tienen ni idea. Si se hubieran cruzado con él, con uno de sus ultrashows o con su obra impresa, créanme que no lo habrían olvidado.

En el mundo, además, existen dos tipos de persona: los que tienen ideas inquietantes y luchan contra ellas, hacen un esfuerzo por expulsarlas de su mente para llevar una vida ordenada y socialmente aceptable; y quienes tienen ideas inquietantes y las exploran, las entretienen, se regodean en ellas y construyen con ese material tabú una forma elaborada de malestar cultural. Carlo Padial pertenece a la segunda categoría.

Noguera y Padial coinciden estos días en las librerías con sus debuts literarios, si es que es posible meter a Ultraviolencia (Blackie Books) del primero y Dinero gratis (Libros del Silencio) del segundo en un cajón tan enmohecido como ése. No se trata de un ataque coordinado, pero el efecto de ambas novedades en el panorama editorial va a ser devastador.

Y es que aunque estos dos treintañeros se conocen tangencialmente, lo que une su trabajo es el uso que hacen de la idea, el concepto, como unidad mínima de significado (tragi)cómico. La idea como materia prima en bruto, la ocurrencia bizarra o la obsesión enfermiza e inescapable como combustible vital.

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Ideas neuróticas

Carlo Padial tampoco es un narrador tradicional. Tampoco es un escritor en busca de una historia más grande que la vida ni preocupado por crear una galería de personajes verosímiles. Padial va detrás de sus obsesiones, aquellas ideas-fuerza que le indignan, sea el Starbucks, los mendigos o los críticos de cine, y le impulsan a escribir. Esas ideas recurrentes son las que subyacen detrás -y a menudo no tan detrás- de Dinero gratis, una colección de relatos neuróticos, a veces perversos, pero que revelan, en palabras del autor, "ese lado más intenso de lo cotidiano" que todos visitamos alguna vez pero que pocos somos capaces de admitir, ni siquiera ante nosotros mismos.

Sin duda, mucho tiene que ver en ello los cinco años de psicoanálisis a los que se sometió el autor a manos de un terapeuta cubano que guardaba un palo en su consulta para animar a sus pacientes a decir la verdad. "Los psicoanalistas tienen la teoría de que tú estás más sano cuanto más capaz eres de explicar tu propia historia sin mentir", aclara.

Y aunque, según asegura Padial, el palo jamás llegó a usarse sobre su persona, su narrativa se quedó impregnada de una muy freudiana modalidad de sincericidio: "El libro comenzó como un listado de la gente a la que odio. Intenté ser muy preciso, pero luego quité los nombres por miedo a las represalias. Aun así me molesta que nadie se haya dado por aludido."

"Me interesan los malentendidos, la maldad gratuita, la ambivalencia", continúa. Su editor entronca su humor cáustico con Cervantes, Camba y Larra. Él cita a Larry David o Richard Pryor y, de nuevo, a las ideas obsesivas a las que no puedes escapar y que forman parte de lo que él define como "el pasmo absoluto" como el motor de su pulsión de escritura. "Se trata de cierto principio de perplejidad, de ir por el mundo sorprendido ante esto y lo otro."

Padial comenzó su trayectoria de narrador sui géneris en el cómic, tanto en las páginas de El Víbora como posteriormente con su propia revista, La Brasería, hasta que comprendió que sus necesidades expresivas demandaban un cambio de lenguaje. "Me di cuenta de que cada vez en mis cómics había más texto y menos dibujo, menos acción. De hecho, La Brasería se refería a eso, a que los personajes no paraban de hablar, de dar la brasa." Texto, texto y más texto, el texto como textura pero también como sustancia per se: "A mí lo único que me importa es el texto. Que las piezas de los textos encajen bien". Y para explicar lo que pretende hacer con ese material textual, Padial recurre a Jean Dubuffet, el fundador del art brut, la corriente pictórica de lo grotesco y lo marginal: "A Dubuffet le preocupaba lograr una organización muy concreta en sus cuadros. Yo busco algo equivalente con los textos, conseguir esa sensación casi de instalación artística o de performance. Lograr una intensidad y una organización muy potente y gravitar en torno a ello muy fuerte. Me puedo pasar meses con un texto, lo voy cortando y puliendo hasta que sólo me quedo con esas zonas que están a la altura de la idea. Pero sólo la idea tampoco me interesa. Exponer ideas y que caigan como caigan no es lo que busco."

Artistas del renacimiento español  

Es posible todavía identificar otro nexo de unión vago, más allá de la intensidad hipnótica e hiperbólica de sus ideas, entre Noguera y Padial. Y es que ambos forman parte de una comunidad dispersa -"fractal" sería un término que probablemente utilizaría Noguera- de artistas y humoristas de variado pelaje que dominan diversos medios y se mueven en los márgenes de la industria. Al menos por ahora.

En su modus operandi, y en su manera de organizarse, en su ética y en su poética así como en esa especie de lenguaje propio que han llegado a desarrollar espontáneamente y por efecto del roce mutuo, los miembros de esa comunidad recuerdan a la manera -con escasos recursos y mucha imaginación delirante- en que la tropa Chanante de Joaquín Reyes se hizo con un lugar en el corazón de la cultura popular española y una fiel parroquia de seguidores.

Al igual que los de Albacete, Noguera y Padial son miembros de un heterogéneo network de amigos y colaboradores que trabajan juntos pero que, sobre todo, se divierten y divierten y que tienen los blogs, algún fanzine online y, sobre todo, sus canales de Youtube o Vimeo como su plataforma de difusión. 

Allí pueden verse ultrashows completos de Noguera y sus comentarios sobre la actualidad o sus impagables ensayos antropológicos, así como la particular campaña de antipromoción editorial que Carlo Padial y la gente de Libros del Silencio han urdido para Dinero gratis.

Miguel Noguera es, además, el actor fetiche de la mayor parte de los vídeos de ese dúo de humor extraño llamado Venga Monjas. Algo así como el Toshiro Mifune de Akira Kurosawa o, como comentamos el mes pasado, el Santiago Segura de Óscar Aibar. Es el protagonista absoluto, sin ir más lejos, de la serie Doctor Beirut, la producción online narrativa y técnicamente más ambiciosa de los Venga Monjas.

Y por ahí, de nuevo otro nexo, pues Carlo Padial también realiza vídeos inquietantes, en su caso bajo el nombre de Los Pioneros del Siglo XXI, que recientemente se han unido a los Venga Monjas para producir los pilotos de una nueva teleserie de próxima aparición que lleva por título Atrévete, Ken. No hace falta que les diga que Miguel Noguera es uno de los actores que participan en el proyecto.

Lo dicho, lo más parecido que encontraremos hoy por aquí a dos artistas del Renacimiento.

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