Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "Knock 'em stiff" · Salakov (Sopa de Libros) -
  2. 19 de Febrero de 2013
  1. Knockemstiff, de
  2. Donald Ray Pollock

Estamos ante un autor poderosísimo, con una prosa descarnada, directa y agresiva. […] La colección de ruinas humanas que nos regala esta colección de relatos es de tal envergadura que en algunos momentos se te hace duro seguir la lectura, tanta suciedad y desesperanza emanan muchas, todas las historias. […] Pienso seguir a Ray Pollock.
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Leídas las dos obras de Ray Pollock publicadas hasta ahora, “Knockemstiff” (libro de relatos) y “El diablo a todas horas” (novela), es de rigor decir que sin duda estamos ante un autor poderosísimo, con una prosa descarnada, directa y agresiva. No tan poderoso como Thom Jones, no, pero con suficiente nervio en cualquier caso…

Si me tuviera que quedar con una de las dos obras, además, creo que elegiría esta “Knockemstiff” como mi favorita. En mi opinión, sus historias funcionan mejor en las distancias cortas, autoconclusivas, y de hecho los mejores momentos de “El diablo a todas horas”, más allá de la trama global, son aquellos en el que el autor dibuja brevemente algún pequeño personaje o episodio memorable.

Además, los personajes de “Knockemstiff” son más reales, más miserables, más hundidos que los de “El diablo a todas horas”. La colección de ruinas humanas que nos regala esta colección de relatos es de tal envergadura que en algunos momentos se te hace duro seguir la lectura, tanta suciedad y desesperanza emanan muchas, todas las historias (mención especial para “La vida real”, “Barritas de pescado” y “Bendecido”). Sin embargo, en “El diablo a todas horas” los personajes me parecen más bizarros, más cinematográficos si se quiere (sicópatas, reverendos, abogados sebosos, antihéroes duros…), como si Ray Pollock tuviera en mente la posibilidad de la película que se podría llegar a hacer con su escrito, verbigracia, una road movie filmada por los Coen.

Es por eso que la primera parte de “El diablo a todas horas”, de título “Sacrificio”, es la que mejor funciona en toda la novela. Porque esboza personajes reales, aunque extremos, en un drama sangriento, violento y enrarecido. Eso es Ray Pollock, ese desgarro, esa situación claustrofóbica e insalvable en un panorama delirante y mustio. Eso ofrecía “Knockemstiff”, ese mismo fracaso y violencia…. y eso parece ofrecer al principio “El diablo a todas horas” aunque finalmente se le vaya un tanto la mano con personajes un tanto alejados de la realidad, cayendo incluso en el cliché (prefiero al camionero anfetamínico que recoge al autoestopista de “Knockemstiff” que la injustificada afición fotográfica de Carl y Sandy, por ejemplo).

No obstante, es justo reconocer que siendo “El diablo a todas horas” menos desgarrador, su estructura de novela permite seguir mucho mejor las desventuras de cada personaje, cosa que en “Knockemstiff” requería mucha atención para reconocerlos según aparecían en otros relatos del libro, desperdigados en el crucigrama de sus existencias. Además, puestos a descargar la tensión con algún golpe de humor negro o canalla, reconozco que “El diablo a todas horas” es más condescendiente con el lector y permite algún respiro o válvula de escape a través de la carcajada —la mujer de Dunlap haciendo alusión a que el negro necesitaba un coche porque tenía los pies muy grandes, el doble de grandes que él.

En cualquier caso, destacar que las dos obras son recomendables, muy recomendables, y pienso seguir a Ray Pollock. No obstante, “Knockemstiff” te dejaba entrever cierta grandeza en los relatos, cierto poderío literario que auguraba mejores momentos (estuve incluso sopesando darle un 9, como a “El púgil en reposo”, pero me pareció que todavía le faltaba algo), pero “El diablo a todas horas” no ha satisfecho del todo mis expectativas (también le he puesto un 8, pero en este caso sopesé el 7).

Esperemos, pues, que Ray Pollock se olvide del cine y regrese en un futuro cercano a “Knockemstiff”. Sin añagazas de teleserie americana, ni tanto fanatismo religioso. Fue él quien nos enseñó lo que se puede hacer con apenas unos puños, barritas de pescado, pegamento y bactine… así que seguro sabrá volverlo a hacer.

Veremos.

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