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Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "Knockemstiff" · Sofía Castellanos (A Cubierta Libros) -
  2. 29 de Mayo de 2013
  1. Knockemstiff, de
  2. Donald Ray Pollock

A Ray Pollock se le puede acusar de muchas cosas pero, ante todo y sobre todo, de incitar al sadomasoquismo. Y es que uno termina Knockemstiff y quiere más. Más suciedad, más horror, más violencia, más desorientación en esa maldita hondonada sin brújula ni calendario. […] Parece imposible creer que un talento tan inmenso viviera recluido más de cincuenta años en una fábrica de Ohio.
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A Ray Pollock se le puede acusar de muchas cosas pero, ante todo y sobre todo, de incitar al sadomasoquismo. Y es que uno termina Knockemstiff y quiere más. Más suciedad, más horror, más violencia, más desorientación en esa maldita hondonada sin brújula ni calendario. En ese pedazo de infierno sobre la tierra que no merece ni una cruz en un mapa de carretera. Pero hoy, a Knockemstiff se le debe un monumento con luces y mármoles varios gracias a su más insigne ciudadano.

Parece imposible creer que un talento tan inmenso viviera recluido más de cincuenta años en una fábrica de Ohio. Pero tampoco cuesta imaginar a Donald arrastrando las botas por las polvorientos senderos, liándose un cigarrillo, mientras observa las sombras de sus vecinos tras las ventanas de caravanas, gasolineras y hasta bares clandestinos.

Ray Pollock recordó dentro y fuera de Estados Unidos que entre las costas no hay tan solo un infinito desierto. Se acabó el glamour neoyorquino y la falsa libertad californiana, vuelve Steinbeck de la mano de sus herederos, de los que en busca de El Dorado se quedaron a mitad de camino.

Knockemstiff es el patio trasero de Detroit, donde descansan esqueletos de coches y carteles de casas en venta. Rodríguez y Ray Pollock, compañeros de turno y vecinos de taquilla. La dureza del día a día no se exterioriza. Al caer la noche, con una cerveza en la mano y sentados en los escalones de un desvencijado porche, no se encuentra más refugio que en la música o en la palabra escrita.   

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