Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.

Aquel que escribe calla.

Aquel que lee no rompe el silencio.

PASCAL QUIGNARD

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  1. "De prófugo a detective modelo" · José V. Paños (Levante) -
  2. 10 de Marzo de 2013
  1. Mis memorias, de
  2. Eugène-François Vidocq

A él se le deben técnicas como el estudio balístico, las fichas de delincuentes o la infiltración en los bajos fondos mediante el arte del disfraz. […] Como explica el profesor de la Universitat de València, Francisco Antón Barberá, «fue un hombre adelantado a su tiempo en la investigación criminal, fuente inacabable de inspiración para escritores y modelo de detective hasta nuestros días». ·
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Eugène-François Vidocq, personaje oscuro, creado con retazos de leyenda, es uno de esos hombres inmortales por su aportación a la historia. Su nombre no brilla tanto en las páginas de la cultura popular como otros, pero su aportación al bien común sigue siendo clave a día de hoy. Fue tal su vida, que sirvió de inspiración a los novelistas de su época. No hacían falta muchos artificios para retratarle, puesto que él ofrecía ya una personalidad como pocas. Pasó de ser delincuente, desterrado, pirata y duelista a convertirse en pionero de la investigación policial y pieza clave en del desarrollo de la Policía Nacional Francesa.

A él se le deben técnicas como el estudio balístico, las fichas de delincuentes o la infiltración en los bajos fondos mediante el arte del disfraz. De hecho consiguió huir de la justicia por toda Francia camuflado como una monja. Y es que quién mejor para leer entre líneas un delito que quien contaba con un largo expediente de deudas con la ley.

Como explica el profesor de la Universitat de València, Francisco Antón Barberá, «fue un hombre adelantado a su tiempo en la investigación criminal, fuente inacabable de inspiración para escritores y modelo de detective hasta nuestros días».

Nacido en 1775, era hijo de un panadero pero no quería esa vida y se convirtió en un profesional del delito.

Según las crónicas, a los 14 años ya había matado a un hombre en un duelo. Cuando no había llegado a los 18 años, agredió a su superior dentro del ejército por lo que tuvo que desertar. Y no sería la primera vez que escapaba de la justicia, porque así pasó su juventud, entre duelos, pillaje, contrabando, la vida entre fiestas y prostitutas, disturbios públicos y fugas. Una de las más destacadas, la que hizo disfrazado de la cárcel de Brest, en Francia, una de las peores prisiones de la historia, en la que como explica Francisco Antón Barberá «se realizaban torturas, se colocaban grilletes en los pies con pesadas bolas y se realizaban trabajos forzados durante 16 horas consecutivas».

Las aportaciones de un criminal
En 1809, a los 34 años, Vidocq cambia de bando. Se ofrece a la Policía de París como infiltrado. Tras un periodo en el que se le pone a prueba, demuestra sus habilidades para moverse entre lo peor de los bajos fondos parisinos.

En 1812 propone la creación de una brigada de investigación criminal, que sería pionera de la actual policía de investigación. Ese grupo se llamaría «Sûreté National», nombre que posteriormente designaría a la Policía Nacional de Francia.

Vidocq reclutó a un reducido grupo de exdelincuentes que con el tiempo iría creciendo. Esta brigada supondrá un antes y un después en la investigación y prueba de ello es que solo en 1817 llevaron a cabo 811 detenciones. Las nuevas técnicas impulsadas por Vidocq daban sus frutos.

Entre sus más destacadas aportaciones se encuentra el archivo de fichas de delincuentes.
«Vidocq acudía a la prisión a ver a los detenidos, anotaba sus características físicas, las cicatrices, sus gestos, que luego escribía en su archivo», indica Antón Barberá. Asimismo, y aunque con «métodos muy rudimentarios» en opinión del profesor de Criminología, Vidocq ha dejado como legado el estudio de la balística.

También hoy en día se mantiene la protección de la escena del crimen para facilitar su análisis, cuyos primeros esbozos se le deben a él, o la infiltración en organizaciones criminales, algo que amparan hoy las legislaciones de la mayor parte de los países y que tantos frutos ha dado a las policías de todo el mundo.

Otras de sus aportaciones fueron en su momento la toma de moldes de las huellas del calzado y el contraste de opiniones con los forenses, una información de uso incuestionable en nuestros días.

Era, como dice Francisco Antón, «aprendiz de mucho y maestro de nada», puesto que abrió muchos campos que posteriormente se mejoraron y desarrollaron.

Tras retirarse del servicio al Estado francés fundó la primera compañía privada de detectives, una idea de negocio que todavía hoy perdura. El lema de su oficina era: «Odio para los granujas e ilimitada devoción por el comercio». No se andaba con rodeos.

Aún tendría algún problema con la justicia derivados de su nueva actividad como detective al margen de la oficialidad y murió a los 82 años en el ostracismo social, pese a haber sido uno de los personajes más notables del París del siglo XIX y, por supuesto, uno de los más populares.

El germen de «Sherlock Holmes»
El relato de su vida que ha llegado a nuestros tiempos mezcla realidad y leyenda. Lo que sabemos de él en su mayor parte procede de su autobiografía editada en 1828 que fue todo un éxito, si bien al parecer fue adornada más de la cuenta. A ello se suma que los escritores de la época no pudieron resistir la tentación de dibujarlo en sus relatos, enriqueciendo su figura y creando más versiones de quién era Vidocq. El arquetipo literario por excelencia de detective tiene mucho de este francés. Victor Hugo se inspiró en él para la creación de dos de sus personajes en «Los Miserables», concretamente en el inspector Javert y en el personaje central, Jean Valjean. También Balzac ha dejado parte de Vidocq para la posteridad en su personaje de Vautrin en «La Comedia Humana». Los expertos también señalan que el estadounidense Edgar Allan Poe se fijó en Vidocq para escribir el considerado primer relato de detectives, «Los crímenes de la Calle Morgue». Así, el detective Dupin, con su uso de la razón y la observación del lugar del crimen, está inspirado en el policía francés. Y es bien conocido que Dupin será el modelo literario a seguir para la siguientes novelas de detectives, entre ellas las del más famoso, Sherlock Holmes, de sir Conan Doyle.

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