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Rosario Castellanos nació en Ciudad de México en
1925, pero pasó gran parte de su infancia y adolescencia en Chiapas.
Hija de una importante familia de terratenientes, fue muy pronto
consciente de las injusticias que impedían el progreso de los indios:
una compresión que, junto a su carácter introvertido y unas ambiciones
intelectuales «impropias» de una mujer, le impidió siempre sentirse
integrada en la sociedad caciquil.
Estudió Filosofía y Letras en la UNAM, donde se relacionó con autores
como Ernesto Cardenal, Dolores Castro, Jaime Sabines o Augusto
Monterroso, y también en la Universidad de Madrid. Fue profesora en
diversas universidades mexicanas y norteamericanas, escribió durante
años en el diario Excelsior,
fue promotora del Instituto Chiapaneco de la Cultura y del Instituto
Nacional Indigenista, así como secretaria del PEN Club en México.
Dedicó una extensisíma parte de su obra y de sus energías a la defensa
de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada como uno
de los iconos del feminismo latinoamericano.
A nivel personal, sin embargo, su vida estuvo marcada por un matrimonio
desastroso y continuas depresiones que la llevaron en más de una
ocasión a ser ingresada en instituciones psiquiátricas. El 7 de agosto
de 1974, mientras ejercía de embajadora en Tel Aviv, Rosario
Castellanos murió electrocutada mientras trataba de conectar una
lámpara. Un accidente estúpido que nos privó de ella cuando tenía
cuarenta y nueve años y el mundo apenas había empezado a comprender al
alcance de su obra.
. . .
Escribo porque yo, un día, adolescente,
me incliné ante un espejo y no había nadie.
¿Se da cuenta ? El vacío.
Rosario Castellanos
Libros del silencio